ex Gato Azul

EL DIVÁN DE MR. HYDE.

Ensayos/comentarios/reseñas académicas/políticas/culturales.

El Gato Azul se actualiza AQUÍ

viernes, agosto 19

Prueba

Solamente quiero ver qué pasa.
No pasó nada.

lunes, noviembre 29

Agradecimientos

En mi tesis de maestría incluí un capítulo de agradecimiento a tres personas que, ahora y con la perspectiva del tiempo, considero fundamentales en mi formación. Como el documento fue escrito en Inglés (I wrote a thesis), a continuación presento un resumen de dicho capítulo. Gracias, Alejandra, jiji.

A mi mamá, mi papá y mi hermano mayor,
porque ellos han sido mis primeros maestros.
Gracias especialmente por enseñarme
la curiosidad, el escepticismo, la duda y la sutileza.

Uno puede hablar de profesores y de maestros. Los primeros son aquellos de quienes se aprende cualquier clase de conocimiento. En ese sentido se tiene infinidad de profesores, incluso aquellos cuyas acciones o actitudes negativas nos hacen reflexionar y tomar otro camino. Los segundos son más pocos. Son personas realmente valiosas que han dejado una huella muy profunda en el pensamiento y las creencias propias, no manejándonos, sino señalando la ruta; no han construido nuestro edificio intelectual, sino que han ayudado con los planos y las bases sólidas. Por todo esto, es posible reconocer ecos suyos en las palabras de uno mismo.

Ha llegado el momento de rendir un pequeño homenaje a aquellos quienes, ahora, puedo llamar mis maestros. Mi máximo honor sería llegar a ser tan bueno, algún día, como para ser llamado su discípulo.

El primero a quien debo agradecer se llama Humberto Eraso y fue mi profesor de Matemáticas en mi último año de bachillerato (undécimo grado). Pero él fue mucho más que eso. Él empezó a ser mi maestro desde sexto grado, dedicándome siempre tiempo de sobra, de aquél que sus múltiples ocupaciones como papá, profesor y director del departamento de matemáticas le dejaban poco. Fue una presencia constante durante todo mi bachillerato, enseñándome secretos de los números que en ninguna clase de Matemáticas habría aprendido y exponiéndome a su contagioso amor por esta área. Con él fortalecí mi gusto por los números y adquirí algo de buen gusto matemático. Humberto me enseñó (y me corrompió con) la belleza matemática del mundo. Con las sesiones extra clase que teníamos, además aprendí en la práctica, y con gran antelación, el lema de Uniandinos "Más allá del deber".

En la universidad he tenido muchos profesores, pero sólo dos maestros. Uno es Ramón Fayad, mi mentor en Física. Me invistió con su particular visión sobre la ciencia, despojándome de todas las certezas dogmáticas que un científico puede abrigar en su corazón. A él le adeudo mi amor por la Biofísica, a él puedo culparlo por los montones de horas derrochadas sin medida, hablando de la vida, del mundo, de política, ciencia, religión, biofísica, artes, deportes, libros, autores... Siempre ha tenido tiempo para nuestras disertaciones, a pesar de sus ocupaciones, enseñándome así la valiosa virtud de la generosidad con el tiempo de uno. Mucho más que una ciencia, él me enseñó una actitud para enfrentar la vida.

Mi otro maestro en la universidad es Ricardo Camacho. Su aspecto de malganio y su voz tronante esconden a un amigo entrañable y un acertado consejero. Él ha influido fuertemente toda mi crítica y mi gusto teatral de tal manera que, ahora, cuando alguien describe su actitud para con este arte, sonrío secretamente cuando reconozco alguna semejanza. Previamente ya era yo todo un aficionado a la mitología debido a las extrañas y enredadas tramas entre dioses y héroes. Él me enseñó una versión desmistificada de los mitos antiguos, preservando sin embargo su belleza y poesía, y la manera de extraer verdades de estas hitorias. Ricardo abrió mis ojos a la cientificidad encerrada en aquellas fábulas populares. Una vez me confió la asesoría científica de una obra, y creo que el resultado no fue tan desastroso. Ahora sé que si me muero de hambre como físico, puedo ejercer como agente de teatro.

Me gustaría mencionar también a una persona quien, debo lamentarlo, no ha sido mi maestro porque lo conocí muy recientemente. Él es Rafael Bautista, físico, quien se ha dedicado a la Administración por esas vueltas que da la vida. Espero algún día no muy lejano, poder aprender de él acerca de (pero no limitado a) la física. Tal vez la vida estaba esperando a que yo estuviera listo para aprender lo que él tiene por enseñar.

martes, noviembre 2

Indignación

Lo peor del cuento es que tengo que confesarles que, por primera vez en mucho tiempo (y en muchos temas), estoy de acuerdo con don Alvarito.

Hace unos diez días trascendió la noticia de que un grupo de ciudadanos daneses hizo una enorme donación monetaria a cierto grupo ilegal armado colombiano. Dicen ellos que querían desafiar la legislación comunitaria europea sobre terrorismo.

Antes de realizar ese tipo de gilipolleces, de actos inconscientes propios de adolecentes caprichosos, deberían hacer una breve visita a las poblaciones afectadas por los ataques armados de este revolucionario ejército, a Neiva, ciudad que ha padecido (en zona urbana) dos secuestros masivos por esta organización sin ánimo de lucro, a las familias de los miles de secuestrados que hoy están en poder de ese honorable grupo, a los campos desolados a causa del desplazamiento forzado por estos ilustres hombres, a los campos fértiles en minas antipersonales, que anualmente nos dan una cuantiosa cosecha de miembros mutilados, a las miles de hectáreas sembradas de coca y amapola en poder de estos desinteresados héroes... Debería ser suficiente con pasar una rápida revista a las filas de estos abnegados compatriotas, para darse cuenta de los innumerables niños quienes han sido reclutados a la fuerza y sirven de carne de cañón (y son ejecutados si fallan en su intento de escape de este ejército valeroso).

Dicen los señores de Dinamarca que aquí en Colombia únicamente las fuerzas gubernamentales violan el DIH. Deberían prestar más atención.

Todo ese dinero pudo ser donado a las miles de fundaciones sin ánimo de lucro que verdaderamente trabajan en Colombia por hacer justicia social. Que trabajan con población desplazada, con niños de la calle, con víctimas de la violencia, que luchan contra la indigencia, contra la pobreza, contra la violencia intrafamiliar, contra la discriminación, contra la drogadicción, contra la corrupción, contra el fraude electoral, por la rehabilitación, por la resocialización, por la inclusión, por los derechos humanos.

Lo peor peor del cuento es que tenían tantas ONG's y fundaciones sin ánimo de lucro para escoger... Y preciso escogieron a los antropo-traficantes, los comerciantes de vidas humanas.

jueves, octubre 21

Todo un profeta



El siguiente texto es extraído del libro "El mundo y sus demonios", de Carl Sagan, en traducción de Dolors Udina (justo antes ha expuesto el caso de un impostor, "Carlos", quien supuestamente era un canalizador y hacía curas milagrosas):
Un curandero puede empezar o no con el fraude en mente. Pero, para su sorpresa, resulta que sus pacientes parecen mejorar de verdad. (...)
Esos éxitos pueden ser suficientes para convencer a muchos charlatanes de que realmente tienen poderes místicos. (...) Si es necesario engañar un poco en algún momento, se dicen a sí mismos que sirven a un propósito más alto. (...)
La mayoría de estas figuras solamente van detrás de nuestro dinero. Ésta es la parte buena. Pero lo que me preocupa es que aparezca un Carlos con asuntos más importantes en juego... un hombre atractivo, dominante, patriótico y rebozando liedrazgo. Todos anhelamos un líder competente, incorrupto y carismático. Nos aferramos a la oportunidad de apoyarle, creer en él, sentirnos bien. La mayoría de los informadores, editores y productores -arrastrados por el resto de nosotros- huirán del examen escéptico real. Él no nos venderá oraciones, cristales o lágrimas. Quizá nos venda una guerra, un chivo expiatorio o un ramillete de creencias más globales que Carlos. Sea lo que sea, irá acompañado de advertencias sobre los peligros del escepticismo. (...)
Creo que es una suerte que James Randi descorriera la cortina (desenmascarando a "Carlos"). Pero sería tan peligroso confiarle a él el desenmascaramiento de todos los matasanos, farsantes y tonterías del mundo como creer a esos mismos charlatanes. Si no queremos que nos engañen, debemos ocuparnos de ello nosotros mismos.

Una de las lecciones más tristes de la historia es ésta: si se está sometido a un engaño demasiado tiempo, se tiende a rechazar cualquier prueba de que es un engaño. Encontrar la verdad deja de interesarnos: El engaño nos ha engullido. (...)

Si a veces es más fácil rechazar una prueba consistente que admitir que nos hemos equivocado, es una información sobre nosotros mismos que vale la pena tener.


(páginas 265,266 y 267 de la edición de Planeta.)

Cualquier parecido con la coincidencia, es pura realidad...

¿Por qué el señor Uribe se pone tan bravo cuando Amnistía Internacional o las ONG's publican informes sobre derechos humanos?

jueves, octubre 14

Marat-Sade

PERSECUCIóN Y MUERTE DE
JEAN PAUL MARAT
REPRESENTADA
POR EL GRUPo TEATRAL
DEL HoSPICIo DE CHARENToN
BAJo LA DIRECCIóN
DEL MARQUÉS DE SADE

de Peter Weiss. La semana pasada fui a la presentación de esta obra. El viernes fui con mi novia, y me gustó tanto que el sábado repetí con mi mamá (me habría gustado repetir esta semana, para dejar un tiempo de reflexión, pero ya era el último día y no pude esperar más).

El montaje, de los alumnos de tercer año de la Escuela del Teatro Libre, es excelente. Tiene mucho movimiento, música, y cambios de ritmo. La obra completa duraría cerca de tres horas y media, pero ellos le cortaron algunas alusiones históricas (ya descontextualizadas) y algunos monólogos muy filosóficos. El resultado: casi dos horas de representación que se pasan volando, el reloj corre y uno ahí con la atención fija. Perdón, vamos por partes (como diría Jack el destripador).

Se supone que " Marat-Sade" es una obra escrita por el marqués durante su reclusión en el sanatorio de Charenton (como no había cargos cotra él, lo encerraron ahí para ocultar sus excesos) y que él mismo dirige para ser representada por los internos. La obra se presenta a los 15 años de la muerte de Jean Paul Marat, como un homenaje a este impulsor de la revolución francesa. Se supone que en ella se dará una contraposición entre el individualismo hedonista de Sade y la necesidad de un actuar colectivo revolucionario del pensamiento de Marat. Poco a poco se va revelando que la verdadera contraposición se da entre quienes representan la obra (los internos del sanatorio) y quienes los tienen ahí (representados en el director del sanatorio).

La obra de Weiss tiene momentos de fina ironía, como la declaración inicial del director del sanatorio "aquí no recurrimos a métodos violentos, y creemos que la participación en actividades culturales como ésta ayuda a los reclusos a curarse", que contrasta con la creciente intensidad de las golpizas propinadas a los internos cada vez que empiezan a armar desorden. O la violenta incitación del loco que interpreta a Jacques Roux "¡¡Levantáos, luchad!!", con la marcha final de la representación, un homenaje al emperador Napoleón.

Ésta es una obra que puede tener resultados excelentes o desastrosos. Como es una obra representada por los internos del sanatorio, se debe ver que éstos actúan mal, sobreactuados o que olvidan sus líneas, sin modulación de la voz, sin emoción o con una emoción que no corresponda con la del personaje. Hasta ahí la puede representar casi cualquiera sin mayor experiencia. Sin embargo, los gestos, ademanes y mañas de los locos deben ser bien actuados. Éstos no permiten excesos ni sobre-actuaciones. La interpretación de los alumnos de tercer año es limpia. Me encantó que no hubieran utilizado al loco típico autista que se mece con la cabeza retorcida y los ojos desorbitados. Además, el manejo de voz, salvo de dos personajes menores, es impecable.

En fin, una muy buena obra. Un solo gran defecto: Que tuvo una temporada muy corta, a pesar del éxito y las ovaciones recibidas.

viernes, septiembre 17

Memoria

Voy a confesarlo: Tengo una lista con temas sobre los que me gustaría postear, poco a poco. Este tema ha estado en los primeros renglones (es decir, de los primeros que me planteé) por mucho tiempo. Hoy, leyendo uno de los post de Alas de Albatros, me he decidido a ponerlo de una vez. Así que, para todos ustedes...

La memoria (apatía)

Señalar la falta de memoria de nuestros pueblos suramericanos no es novedad alguna. Ya en "Cien Años de Soledad" Gabriel García Márquez nos regalaba una bella metáfora macondiana: A los habitantes de este pueblo encantado (y encantador) les sobrevino una misteriosa enfermedad, la enfermedad del sueño. Todo el mundo dormía a toda hora y, lo más extraño, empezaron a olvidar las cosas. Llegaron a tal punto que debieron llenar el pueblo de letreros para que no se les olvidara hasta lo más simple: "Dios existe", "ésta es la vaca", "la vaca da leche", "la leche se toma", etc... (¿sería éste el punto de partida de los hermanos Nolan para hacer "Memento"?). No sólo parodia la mala memoria de nuestro pueblo, sino que señala también la actitud somnolienta, apática, que tenemos para con nuestros problemas.

Los colombianos tenemos muy mala memoria. Recordamos la masacre de las bananeras porque García Márquez la inmortalizó, nuevamente, en "Cien Años de Soledad". Pero la que ocurrió hace dos semanas... ¿en dónde fue? ¿Alguien recuerda la muerte de los campesinos de Cajamarca? ¿Y las muertes de Guaitarilla? ¿El asesinato de los sindicalistas en Cúcuta?

Aquí los políticos tienen carta blanca para robar lo que quieran. De pronto irán a la cárcel en algún momento, pero pronto salen y nosotros, olvidadizos, los re-elegimos. ¿Cómo dice Calamaro? "(...) gente fina, delincuente / algunos ya diputados / y brindo por nosotros los tarados que les pagamos" (Clonazepán y Circo).

Por eso quiero poner de manifiesto mi admiración por la sociedad civil española y la inglesa, pues sé que ellos no olvidan (no tanto, al menos). En el congreso de Física, al que asistí en Escocia, tuve la oportunidad de hablar con un físico español. Me decía él que allá se ha generado una necesidad de recordar lo que ha pasado, para intentar evitar su repetición en el futuro. Admiro que, de pronto, en un noticiero registren una manifestación en memoria de las víctimas de algún pueblito Inglés, que murieron hace como 30 años. Admiro a las madres de Plaza de Mayo, quienes todavía siguen luchando por sus hijos, por saber de sus paraderos, por no olvidarlos. Me lamento de que nosotros nos hayamos acostumbrado a su presencia.

Para ser un país civilizado necesitamos recordar nuestra historia, vencer la apatía. Espero aportar, un poquito, para que no nos invada la enfermedad del sueño.

Por eso, ahora que se habla tanto en nuestro país de los procesos de paz con las AUC, el ELN y las FARC, y que algunos empiezan a lanzar fórmulas de perdón y olvido, yo me levanto y siento mi posición:

Perdón, sí, pero nunca olvido.

viernes, septiembre 10

Deporte en Colombia

Siguiendo con el tema del texto anterior, quisiera hablar sobre el deporte en Colombia.

Los deportistas anónimos, los que aún no han triunfado, tienen grandes dificultades para progresar. Es poco lo que el Estado apoya, y casi nula la participación de la empresa privada. Se necesita ser campeón, como la pasó a Montoya, para que los empresarios den su patrocinio, pues no quieren correr ningún riesgo.

Una fabulosa excepción se da en el patinaje, en donde desde hace poco (unos 5-8 años) se ha venido invirtiendo en semilleros y ahora se ve los excelentes resultados (hemos ganado los últimos tres mundiales de patinaje, si no me equivoco, o tres de cuatro, algo así).

Pero el resto del deporte -salvo el omnipotente y glorioso fútbol- sigue abandonado, y la mejor muestra de ello es la reciente vergüenza Olímpica, juegos en los cuales obtuvimos apenas una medalla de bronce. Y bueno, los noticieros colaboran un poco a hundir el resto delos deportes, pues dedican el 90% de las secciones deportivas a hablar de fútbol, y sólo de vez en cuando -como las recientes victorias en el campeonato mundial de patinaje- cambian de tema.

El triunfo de los y las patinadores(as) es una victoria a pesar de los noticieros. Igual que los triunfos de Montoya son a pesar, y no gracias a, los noticieros y los patrocinadores.

Es necesario incentivar a los deportistas, invertir más (capital público y privado), pero también hace falta incentivar a los empresarios, hacerles ver que otros deportes también pueden robarse el show, que vale la pena invertir pues van a recibir publicidad.