ex Gato Azul

EL DIVÁN DE MR. HYDE.

Ensayos/comentarios/reseñas académicas/políticas/culturales.

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jueves, septiembre 9

Montoya y los colombianos

Hace mucho quiero publicar mi opinión sobre Juan Pablo Montoya y los colombianos.

Antes de 1999 eran muy pocos los colombianos aficionados a los autos de carreras. El nombre de Juan Pablo Montoya sonaba como un pilloto prometedor que había ganado algunos títulos. Fue subcampeón de Fórmula 3000 en 1997 y campeón de la misma en 1998. Eso debía ser suficiente para despertar una gran afición, pero no. Todavía no "merecía" la atención de todos. Empezó 1999 y su participación en la CART. Las 2 priemras carreras fueron terribles, no finalizó. Pero nadie le ponía atención. Después ganó dos carreras consecutivas, Long Beach y Nazareth, y ahí, sólo ahí, todo el mundo se puso a hablar de Montoya y empezó la fiebre (lo confieso, yo también). Se empezó a transmitir las carreras de la CART desde la quinta válida, en Río de Janeiro, cuando Montoya volvió a ganar. Y claro, todos eran los superexpertos en el tema del automovilismo, todos "sabían que Montoya iba a llegar muy lejos", todos éramos fans de Montoya. Se generó una extraña fiebre por el automovilismo, pero todos apagábamos el televisor si Montoya salía de competencia, la carrera ya no nos interesaba.

Después ganó el campeonato (era su primer año) y le cargaron sobre los hombros la responsabilidad de ser nuestro héroe, de ser ejemplo para los colombianos "de bien", de ser la cara positiva de Colombia. Todos se creyeron con derecho de exigirle a Montoya. Todos creyeron que, si se lo encontraban, él tenía la obligación de sonreir siempre y firmar tantos autógrafos como uno le exigiera y tomarse fotos hasta para vender.

¿Pero quién apoyó a Montoya hasta llegar a ser "nuestro campeón"? Nadie. Bueno, muy pocos. Su papá, quien dio todo por él y es el verdadero héroe; su familia, siempre presente; y UN periodista deportivo, Germán Mejía Pinto. Nadie más tiene derecho a exigirle nada, NADIE más puede atribuirse algún mérito. De tantos patrocinadores que "siempre han apoyado a Montoya", sólo su familia y su papá lo han apoyado siempre. En alguna ocasión tuvieron que hipotecar la casa para patrocinar sus competencias. De tantos "expertos" que aparecieron espontáneamente cuando Montoya ya estaba enfilado en su racha ganadora, sólo Germán Mejía puede decir que lo conoce desde que empezó su carrera deportiva. Es de los pocos que siempre promovió la afición por el automovilismo en Colombia y el único que transmitió TODAS las carreras en que compitió Montoya, siguiéndolo siempre por donde fuera. Todos los demás son unos oportunistas que esperaron hasta que él fuera un campeón para "apoyarlo", para sacarle provecho económico a su fama y beneficiarse sin correr ningún riesgo. Somos tan pachucos que los "grandes" patrocinadores colombianos sólo pueden patrocinarle sus estadías en Colombia, porque no tienen dinero para sacar un letrerito de 5 milímetros en su monoplaza, ni en su uniforme. Pero cuando viene a Colombia, su camisa no tiene un espacio libre de tantos anuncios que debe portar.

Me revienta que se critique tanto a Montoya. Que si alguna vez le pidieron un autógrafo y él no fue tan cortés y sonriente como le exigimos que sea. Que ya no está haciendo nada en la Fórmula Uno. Que ya nadie le tiene fe. Claro, si sólo empezamos a creer en él cuando ya había ganado dos válidas seguidas. Nuestra fe sólo sirve cuando está ganando. Pero ahora, cuando las cosas no le salen bien, le damos la espalda. A pesar de ser un extraordinario conductor, aunque esté claro que lo que le falta a Montoya es equipo, es un buen carro. Pero como los resultados no llegan, ya dejamos de apoyarlo. Pero nadie tiene derecho a exigirle nada, sólo quienes lo apoyaron mientras surgía: Su papá, su familia, su amigo Germán Mejía.

Sólo quiero decirte una cosa, Juan Pablo: Creo en ti, creo que eres el mejor, siempre voy a ser tu admirador. Para mi, siempre vas a ser Montoya Campeón.